lunes, 10 de mayo de 2010

El papel de la doula. La guía Infantil.

Entrevista aparecida en La Guía Infantil.

El papel de la doula.

El papel de la Doula. Entrevista con Nuria Otero Tomera

Quién es la doula y qué trabajo realiza junto a la embarazada

La doula es una mujer, habitualmente madre, que acompaña a otra en el proceso de convertirse en madre, antes o durante el embarazo, en el parto y en el postparto, como también en situaciones difíciles como puede ser la pérdida del bebé que esperaba.

Además de madre, la pedagoga Nuria Otero Tomera es una doula. Ella imparte cursos, talleres, realiza atención psicopedagógica familiar, es co-fundadora y vicepresidenta del Proyecto Materna, y vicepresidenta de la Asociación Criar con el Corazón. En esta entrevista a GuiaInfantil.com ella habla de cómo se realiza el trabajo de doula.

- En qué consiste el trabajo de la Doula. ¿Por qué es importante?

El trabajo de la doula, consiste en acompañar, en estar al lado de la mujer embaraza. Se trata de un acompañamiento fundamentalmente emocional (a veces también físico), estamos al lado de la mujer para brindarle apoyo, para que no se sienta sola en este momento. Las personas que nos acompañan a nivel personal y familiar (amigos, pareja, familia) aconsejan y muchas veces enjuician a la mujer en su toma de decisiones. La doula acompaña sin aconsejar ni enjuiciar, simplemente apoyando la toma de decisiones consciente de la mujer, dándole información, pero también soporte.

- ¿Qué beneficios aporta la doula a la mujer embarazada, antes y después del parto?

Estudios científicos han demostrado que el apoyo emocional que aporta la doula, se traduce en resultados muy importantes sobre el desarrollo del parto. Los datos recogidos en el estudio "A doula makes the difference por Nugent", revelan que:

1.Durante el trabajo de parto y el parto:
- reducción de las tasa de cesáreas en un 50 por ciento.
- reducción de la duración del trabajo de parto en un 25 por ciento.
- reducción de las peticiones de epidural en un 60 por ciento.
- reducción de un 30 por ciento en el uso de analgesia.
- reducción de un 40 por ciento en el empleo de fórceps.

2.Durante el post-parto, las mujeres que contaron con el apoyo de una doula 6 semanas después del parto:
- mostraron menos ansiedad y depresión post-parto.
- mostraron mayor confianza con su bebé.
- mayor satisfacción (un 71 por ciento de casos frente al 30 por ciento de los casos estudiados que no contaron con la presencia de una doula).
- mayor probabilidad de una lactancia exitosa (52 frente a 29 por ciento).

- Cuáles son los principales problemas a que se enfrenta hoy la mujer embarazada?

Nos enfrentamos a varios problemas. Por un lado, un sistema médico que nos considera enfermas, que convierte en patológico un proceso completamente normal. Y es muy difícil no dejarse envolver por el miedo, cuando los profesionales que nos atienden no confían en el cuerpo de las mujeres y en los bebés que están por venir.



Pero por otro lado, a la vez que el embarazo y el parto se viven como episodios riesgosos dentro de la vida de la mujer, la sociedad y el mundo laboral nos piden que sigamos al 100 por ciento de nuestro rendimiento. De esta manera, hagamos lo que hagamos, alguien nos va culpabilizar. Por otro lado, a nivel personal, en general tenemos mucho desconocimiento del embarazo y el parto como procesos fisiológicos. Y el posparto no existe. En cuanto se da a luz todo el mundo pregunta ya por el bebé y la mujer no puede permitirse no estar bien, no estar a gusto, porque lo importante, el bebé, está aquí y está bien... ¿de qué te puedes quejar entonces? Vivimos en familias muy pequeñas y tenemos muy poco contacto con embarazadas, parturientas y puérperas (tenemos contacto, pero un contacto social, no íntimo, no profundo) así que cuando somos nosotras las que estamos en el proceso no sabemos casi nada de lo que ocurre en realidad.

- Y el futuro papá, ¿puede contar con el apoyo y la orientación de la doula?

El padre normalmente cuenta con ese apoyo a través de la madre, aunque sí es cierto que muchos se interesan, preguntan y piden orientación directa, o consultan ellos por los problemas de la mujer. Depende mucho de cada pareja y de cómo se estructure la relación, así como del nivel de conciencia sobre la importancia de los procesos que tengan ambos.

- ¿En qué la doula se diferencia de la Matrona?

¡En todo! Somos figuras diferentes. La matrona es la encargada de atender, de asistir el parto normal, de observar y comprobar que el parto transcurre con normalidad y, si en algún momento se presenta una dificultad, saber actuar en consecuencia. También informan y acompañan, obviamente, durante embarazo y posparto, durante la lactancia.
El papel de la doula es otro. No es nuestra función asistir el parto, sino estar con la madre y acompañarla, sin tomar decisiones. Y durante el embarazo y el posparto nuestra relación con la mujer es más estrecha e intensa, se crean vínculos que, hoy en día, por las características de la atención sanitaria, la matrona no puede crear con las mujeres.

- ¿Qué característica debe tener una mujer para ser una doula?

Querer serlo. Saber estar, más que saber hacer.

- ¿Cuáles son las dificultades que la doula encuentra en su trabajo?

Actualmente, la mayor dificultad es el desconocimiento que existe sobre nuestro trabajo. Muchos nos confunden con matronas o piensan que porque no existe titulación oficial no hay formación, y eso no es cierto. Estudiamos mucho, aprendemos mucho, aunque no sea por los canales oficiales.

Nuria Otero Tomera

lunes, 26 de abril de 2010

Entrevista-chat en La Opinión.

En abril del 2010 participé en una interesante iniciativa. Una entrevista on-line para el periódico La Opinión, de A Coruña, donde los lectores me hacían preguntas y yo contestaba en directo.

Entrevista-chat con Nuria Otero Tomera, Doula.


Trabaja como Doula desde hace más de 4 años en A Coruña. Actualmente, junto con Beatriz Fernández (Técnica en Educación Infantil, Asesora de Porteo y Doula), organiza actividades de formación y talleres tanto para doulas como para embarazadas, parejas en espera de un bebé, madres y familias. Están a punto de abrir un centro en la ciudad dedicado a la maternidad. Nuria es, además de Doula, Orientadora Familiar, Pedagoga y Psicopedagoga.

1. Estoy planeando ser madre y me encantaría poder darle el pecho a mi hijo pero tengo el pezón retráctil y me da pavor que me haga daño o se me agriete el pezón, ¿es algo por lo que hay que pasar o hay formas de evitarlo?. Gracias.

» Hola... lo mejor que puedes hacer es confiar en tu cuerpo y en la capacidad de tu bebé para mamar. No tiene por qué hacerte daño ni tienes por qué padecer grietas. Por supuesto, si algo de eso te ocurriese acude sin falta a un grupo de lactancia en tu ciudad. Es algo que también puedes hacer durante el embarazo, para compartir todas tus dudas e inquietudes. Un saludo

2. hola, yo ya he tenido un hijo y el parto en el hospital fue lo contrario debido al ´trato´ recibido por los médicos. ahora estoy viendo la posibilidad de evitar que me ocurra lo mismo de nuevo, qué me recomiendas?

» Que busques alternativas, que te pongas en contacto con diferentes profesionales y/o hospitales para conocer de antemano cómo se funciona y quiénes van a atenderte. No sé en qué ciudad estás, pero busca información, puedes contactar con una doula para ir más segura a tu parto.

3. acabo de ser padre y me gustaría saber hasta cuando crees conveniente que se dé el pecho a un niño.

» Tanto la OMS como la AEPED (Asociación Española de Pediatría) recomiendan la lactancia exclusiva hasta los 6 meses de edad y la lactancia combinada con alimentación complementaria hasa los 2 años. Y a partir de ahí, hasta que madre y niño quieran.

4. Estoy preocupada por que aún no he conseguido dejar de amamantarlo a los 3 años... el niño siempre me pide pero creo que ya es muy mayor ¿alguna sugerencia para dejar de hacerlo de la forma más conveniente para él?

» Si realmente estás convencida de que no quieres amamantarlo más, tendrás que empezar por explicárselo. Con 3 años es capaz de comprender no sólo los hechos, sino también las emociones de los demás, y si tú ya no estás a gusto puedes contárselo y empezar a buscar soluciones juntos.

5. Tenemos una niña recién nacida y duerme con nosotros todas las noches. ¿Crees que esto es bueno? Todo el mundo nos critica por esto.

» Dormir con los niños es una práctica bastante más extendida de lo que se suele admitir. El hecho de dónde y cómo dormir es algo que cada familia debe decidir por sí misma, valorar quéi les gusta, cómo se encuentran más cómodos y actuar en consecuencia.

6. A función de Doula substitúe a de matrona, quero dicir, si contacto con unha doula pódeme asistir no parto?

» Non. As doulas non asistimos partos. Acompañamos á nai a nivel emocional, pero non somos as responsables de velar polo bo desenrolo do parto. As doulas e as matronas son complementarias, pero non se pode sustituír o papel dunha pola outra.

7. hola. he estado viendo alternativas al parto ´normal´ medicalizado y he visto que ciertos hospitales comarcales realizan protocolos más ´naturales´. sabes algo del tema? cuál te parece el mejor hospital de galicia para un parto natural?

» En nuestra comunidad actualmente hay varios hospitales que tienen protocolo de atención de baja intervención. Los que llevan funcionando más tiempo son el de CEE (Virxe da Xunqueira) y el de Vilagarcía de Arousa (O Salnés). El último, además, es Hospital Amigo de los Niños... el problema es que en ambos se atiende sólo a mujeres de su ámbito de influencia.

8. doula? qué es eso?

» Somos mujeres que acompañamos a otras en su proceso de convertirse en madres. Damos información, apoyo emocional y físico durante el embarazo, el parto y el posparto, y apoyamos a la mujer en la toma de decisiones conscientes para sí misma y su bebé.

9. ¿En que consiste el trabajo de una Doula?

» Como comenté antes, nuestro trabajo consiste en acompañar durante el embarazo, el parto y el posparto. Se trata de dar apoyo emocional, físico e información sobre los diferentes procesos, de manera que las decisiones que se van tomando sean conscientes. Es importante conocer cómo funcionamos, tanto a nivel físico como emocional, cuando estamos en ese proceso de convertirnos en madres, para poder conectarnos mejor con nosotras mismas y con nuestros bebés.

10. por lo que veo eres una especie de matrona en casa... y si existe algún problema en el parto? no te parece muy arriesgado no tener a doctores cerca?

» No, no somos matronas en casa, para nada. Somos algo diferente. Ya comenté antes que nuestro trabajo complementa al de la matrona (que sí es la profesional que debe asistir al parto), pero las doulas no los asistimos, ni en casa ni en ningún sitio.

11. una vez vi un reportaje sobre los partos en holanda y vi que la mayoría de los partos eran en casa, es esto lo que hacéis?

» No, acompañamos tanto en casa como en el hospital, y como ya he dicho, no asistimos los partos... sólo estamos con la madre a un nivel no médico.

12. Hola. Tengo la impresión de que las doulas propugnais el parto natural y no instrumentalizado. ¿es así? ¿por qué?

» No creo que las doulas propugnemos nada. Acompañamos a las mujeres. Intentamos que conecten con su cuerpo, con su mente y su corazón y decidan lo más libremente posible lo que desean para su parto. Personalmente, acompaño tanto partos naturales como partos hospitalarios medicalizados... acompaño a la mujer, vaya a donde vaya.

13. Quería saber dónde organizáis las actividades y de qué tipo son las mismas. Es que he visto en una tienda ecológica folletos de actividades para embarazadas en Coruña donde aparecía tu nombre; son esas las que organizas?

» Efectivamente esos folletos que viste seguramente eran nuestros. Desde "Ser Doulas", que es como nos llamamos, organizamos diferentes actividades dirigidas a futuras madres, parejas en espera de un bebé, padres y madres y personas interesadas en general. Este mes inauguraremos un centro en A Coruña donde hemos preparado un programa que creemos que ayudará a muchas mujeres y parejas. Se podrán ir consultando nuestras actividades en el blog www.serdoulas.blogspot.com

14. hay grupos de lactancia en a coruña? dónde?

» En Coruña hay varios grupos de lactancia. Alma, Criando, Kanguras (este es grupo de lactancia y crianza)

15. he leído aquí que llevas más de cuatro años trabajando como doula. seguro que habrás ayudado a muchísimas mujeres a llevar su embarazo y postparto. guardas relación con ellas y con sus hijos/as? debe ser muy bonito tu trabajo

» Con muchas mujeres sí guardo relación. Algunas se convierten en amigas, por supuesto... Y sí, mi trabajo es precioso... al menos a mí me encanta.

16. hola nuria. una duda. tengo una niña de 16 meses y aún le doy una toma de pecho por la noche pero ya casi no toma nada. es bueno que siga dándole pecho o no me merece la pena?

» Personalmente creo que ese momento de contacto entre vosotras, ese espacio que creáis, es bueno para ambas. Si ella está a gusto y a tí no te crea ningún problema, es maravilloso que podáis continuar. El pecho no es sólo la leche, es también el contacto, el calor, el amor y la relación entre vosotras.

17. Yo hasta ahora no sabía que existíais las doulas pero me parece una figura interesante. Hay muchas doulas en A Coruña?

» En Coruña hay varias doulas trabajando y algunas actualmente formándose. Será un equipo maravilloso en cuanto acabe.

18. qué hacer cuando ya hay grietas y los pezones duelen?

» Acudir inmediatamente a un grupo de lactancia. Es donde mejor pueden comprenderte y ayudarte para solucionar cuanto antes lo que sea que te esté pasando.

19. Hola Nuria ¿Cual es para ti la parte más dificil de tu trabajo como Doula?

» ¿La parte más difícil? Aprender a no juzgar a las mujeres a las que acompaño. A veces alguien desea algo muy diferente a lo que tú desearías, y comprender y aceptar que cada uno toma sus propias decisiones, que la teoría es una cosa pero que cada persona tiene sus circunstancias, su vida, su trayectoria... ufff...

20. las doulas...¿acompañais también en el proceso a los padres que esperan bebés o que acaban de tenerlos? porque a muchos les hace mucha falta...

» ¿Te refieres a los hombres? Sí, claro... normalmente el trabajo es con la mujer, pero evidenteme durante el embarazo y el posparto la pareja está ahí y bien a través de ella, o bien a veces directamente, se acompaña a los padres en ese nuevo camino de la paternidad.

Muchas gracias a todos por vuestro interés. Ha sido un placer contestar vuestras preguntas y acercaros un poquito esta tarea que realizamos. Un gran abrazo Nuria Otero. Ser Doulas.

viernes, 16 de abril de 2010

Pon una doula en tu embarazo. La opinión.

Reportaje sobre las doulas aparecido en el periódico La Opinión, de A Coruña.

Pon una doula en tu embarazo
. Por Silvia Camesella.

Una decena de mujeres ejerce esta profesión en Galicia, una labor que consiste en acompañar a la embarazada en su camino hacia la maternidad y que antes ejercían las madres.

Su presencia todavía no está muy extendida en Galicia pero en el resto del mundo tienen un amplio reconocimiento. Se denominan doulas y su función es guiar a otras mujeres durante el embarazo, el parto y el puerperio, ofreciendo soporte físico y emocional durante estas tres etapas. En Galicia hay cuatro doulas oficiales aunque ellas mismas aseguran, "hay alrededor de una decena". Carecen de títulación oficial pero tienen aspectos en común:son madres y sus conocimientos los han adquirido a través de sus profesiones

SILVIA CAMESELLA | A CORUÑA Existen desde tiempos inmemoriales y están en todo el mundo. Su figura, hoy denominada doula, nació originariamente en el seno familiar, donde las madres transmitían a sus hijas sus conocimientos fisiológicos y psicológicos acerca del embarazo. Sin embargo, el incremento de la movilidad laboral en los últimos años ha propiciado que esta situación cambie, obligando a la pareja a enfrentarse sola a la maternidad sin referentes externos. Por ello, este rol ha sido asumido por las doulas, profesionales ligadas al mundo de la maternidad que acompañan a las embarazadas en sus distintas etapas antes y después del parto y durante el puerperio.

Las doulas carecen de una titulación oficial, aunque sí convocan cursos para ampliar conocimientos. Su presencia en España es amplia y está registrada en su página www.doulas.es. En la comunidad gallega solo hay cuatro mujeres dadas de alta aunque, según comentan algunas de ellas, en realidad son más, alrededor de una decena.

Luzia Titán es doula desde el año 2006 y cubre la zona de Vigo y alrededores junto a otras dos profesionales. Durante este tiempo, ha ofrecido soporte a unas sesenta mujeres en sus distintas etapas del embarazo y ahora apoya a seis futuras madres. "Soy educadora de masaje infantil y trabajo en DeLeite -grupo de apoyo a la lactancia materna- pero la formación de doula es más bien empírica, depende de la inquietud que tengas para buscar tu propio aprendizaje", comenta Titán.

La experta afirma que en su zona tiene una gran demanda, algo que no ocurre con otras acompañantes. "Al principio pedía a las embarazadas ser su doula pero ahora son ellas las que me buscan", asegura, y puntualiza: "Se enteran por el boca a boca y por la web". A María del Carmen Santorum, que lleva veinte años ejerciendo como doula en Vilagarcía, no le ocurre lo mismo. "Aquí está poco instaurado el grupo de apoyo. Llevo veinte años en la ciudad y en este tiempo he atendido casos puntuales", afirma esta matrona que ahora ofrece soporte a dos mujeres.

Contaminantes externos

"Somos las intermediarias entre la pareja y el medio ya que la embarazada está expuesta a muchos contaminantes externos", explica Santorum. Esta doula también es monitora de lactancia materna y declara que otra de las funciones de la doula es "ofrecer apoyo psicológico, hacer que la mujer se sienta segura, resolver dudas fisiológicas y ayudarle a superar sus sentimientos contradictorios durante el embarazo, algo bastante común". Nuria Otero, doula en la ciudad de A Coruña y alrededores, considera que su función es cubrir la carencia afectiva de la futura madre pero sin enjuiciarla "ya que no tenemos un vínculo emocional que nos una", aclara esta vecina coruñesa.

Al contrario de lo que se pueda imaginar, el primer contacto entre la embarazada y su doula resulta natural porque, según considera Otero, "nuestra figura existe desde tiempos ancestrales". Luzia, por su parte, destaca: "Las futuras madres se muestran muy abiertas y en seguida te hacen saber sus dudas". Y cualquier sitio es óptimo para entablar relación. María del Carmen suele visitar a las futuras madres en su hogar pero también queda con ellas para tomar un café o dar un paseo.

Nuria Otero señala que la frecuencia de visitas depende de su disponibilidad y del requerimiento de la mujer aunque en general suelen citarse una vez al mes. Del mismo modo, su papel como doula puede prolongarse hasta que se implemente la lactancia materna, una decisión que también está en manos de la madre.

El perfil de ésta varía según la doula. Luzia y Nuria coinciden en afirmar que "hay mujeres de cualquier rango social" y, en cuanto a la edad, predominan las mayores de 30 "porque es la tendencia actual", aclara Luzia. Sin embargo, en el caso de Santorum, las mujeres suelen ser profesionales: "Supongo que es porque tienen un mayor acceso a la información sobre nosotras", estima.

La mayoría de las doulas cobran una módica cantidad por su compañía, dependiendo del tiempo y la frecuencia de visitas. "Esto es un trabajo en el que inviertes tu tiempo", comenta Luzia. Aunque ahora todas las doulas son mujeres, en un futuro no descartan la integración de doulos, así como de mujeres que todavía no han sido madres. "Esa cuestión la tienen que decidir los hombres y las embarazadas", opina Otero. Respecto a las doulas sin hijos, Nuria sostiene:"Hay chicas que tienen conexión con la maternidad sin basarse en la experiencia", concluye.

viernes, 20 de noviembre de 2009

Una epidural llamada doula. El País.

Reportaje sobre el papel de las doulas aparecido en El País.

Una epidural llamada doula. Por Fani Losada.

"A mí se me dio la vuelta todo. No fue malo, pero sí distinto de como me esperaba. Después tuve que buscarme, encontrarme y hacerme amiga de mí misma otra vez". Así recuerda Nuria Otero su primer embarazo, que despertó en ella el interés por la que ahora es su profesión. Nuria es una de las cuatro doulas que ejercen en Galicia, cuatro mujeres que acompañan a otras durante el embarazo, el parto y el puerperio dándoles consejo y, sobre todo, apoyo.

Cuando es necesario, también ayudan a afrontar sentimientos y sensaciones de las que se habla menos o que no están bien vistas socialmente, como la depresión posparto o la ansiedad que provocan los problemas de lactancia. Ante estas dificultades, la respuesta inmediata suele ser tapar los síntomas a golpe de pastillas y leche en polvo. Nuria se pone como ejemplo y confiesa lo importante que fue para ella saber que "no era ni una loca ni una marciana". "Lo que me pasaba y lo que sentía era normal", dice.

En este sentido, la influencia de la doula se nota más a nivel psicológico y emocional. No son matronas, no ayudan físicamente durante el parto ni tienen formación médica, pero Nuria cree que una de sus principales funciones es proporcionar a la mujer toda la información que necesita y ayudarla a preparar un plan de parto. De ese modo, tanto la madre como el bebé pueden evitar procedimientos que, como la episiotomía -una incisión quirúrgica para facilitar la salida del feto-, son innecesarios en la mayoría de los casos, pero se aplican por sistema en España. "Lo último que necesitas cuando estás de parto es discutir con el médico", señala Nuria.

Alba, una madre coruñesa, trabajó con Nuria cuando nació su hija Irene hace año y medio, en un parto que recuerda como "maravilloso y muy respetado". Su doula la ayudó a sentirse "amparada, sin tener que estar pendiente de lo que me hacían". Al comparar su experiencia con la de sus conocidas, considera que, a diferencia de ellas, el proceso estuvo en sus manos: "Cuando sale el tema enseguida reconocen 'a mí me hicieron esto' o 'a mí me hicieron esto otro'. Es un momento delicadísimo en el que permites cosas que luego hacen que te lleves las manos a la cabeza".

Rosa Neira, que ahora trabaja en Santiago, acabó siendo doula después de resistirse a sus médicos. En su último mes de embarazo, se movió durante una prueba y provocó un fallo en el monitor. En el hospital querían practicarle una cesárea de inmediato y, por mucho que se explicase, la ignoraban. Al final se salió con la suya y tuvo a su hija en aguas valencianas, en el hospital Acuario. En 1994 empezó a formarse "oficialmente" en Barcelona: Cataluña es la comunidad autónoma en la que la figura de la doula está más arraigada.

Y es que, aunque lo parezca, el término doula no es gallego, sino griego, y la ocupación a la que da nombre está extendida por toda Europa y Estados Unidos, en mayor o menor medida dependiendo del país. Pese al deseo de aumentar el número de profesionales, consolidar este tipo de redes de apoyo entre mujeres parece complicado a corto plazo, ya que en general la figura de la doula no está institucionalizada y no existe una formación que se pueda considerar oficial.

Hoy por hoy hay oficialmente 65 doulas en España. Aunque, según Rosa, hay muchas personas que lo son sin saberlo, entre ellas las que colaboran con grupos de apoyo a la lactancia como Mámoa. Luzía Titán, doula en el área de Vigo y Pontevedra, coincide con ella y añade que la etiqueta de doula hace referencia a una faceta humana, no a una profesión. Asumir ese papel está "en nuestra naturaleza y en la naturaleza en general. En los partos de mamíferos es frecuente que haya una hembra al lado de la que pare", explica. Ella misma empezó a actuar como doula casi por casualidad, a petición de una chica a la que daba clases de yoga. Pasaría un tiempo hasta que descubrió que lo que hacía tenía un nombre.

Tras ese primer parto, reconoce que al principio tenía que pedir a las embarazadas que le dejasen acompañarlas, pero garantiza que ahora tiene mucha demanda. Las mujeres que se acercan a ella lo hacen no tanto con dudas y temores, sino buscando "algo más", dice Luzía. Muchas recurren a ellas al quedarse embarazadas después de un mal primer parto, y Luzía cree que la mayoría "tendrían a su segundo hijo en casa si contasen con los medios, pero la Seguridad Social no está por la labor".

Para ella, ser doula supone convertirse en "un pilar emocional que no se involucra emocionalmente" y cuya labor consiste en dar a las madres "lo que piden, no lo que creemos que necesitan". El 95% de las veces, asegura, lo que requieren es "sólo una mirada, no la epidural".

lunes, 20 de julio de 2009

Doulas, expertas en maternidad.

No son profesionales de la sanidad , pero su tarea facilita que la relación con estos sea más satisfactoria para todas las partes.

¿Desde cuándo existen en España?

La figura de la doula apareció en EE.UU. hace unos 25 años, a raíz de un estudio que demostró que las embarazadas que contaban con el apoyo de otras mujeres con unas nociones básicas sobre el nacimiento tenían menos problemas en el parto.

En España existen desde hace diez años. En poco tiempo el número ha aumentado notablemente, ya están presentes en casi todo el país y, además, su labor empieza a ser conocida y demandada.

¿Qué hacen?

  • Ayudan a las madres para que el embarazo, el parto y el posparto sean experiencias plenas, saludables, llenas de gozo y satisfacción.
  • Las cuidan para que puedan dar a luz sin miedo, amamantar sin problemas y descansar con su bebé sin sentirse culpables por no estar haciendo otras tareas.
  • Las acompañan para que la crisis vital que supone la maternidad no sea deprimente. Algunas participan en el proceso completo, pero otras se dedican únicamente al parto o al posparto. Por eso, antes de decir qué profesional nos interesa más hay que tener claro qué esperamos de ella y cuáles son nuestras necesidades reales.

Un regalo para mamá

El deseo de entender mejor los cambios propios del embarazo y el parto hace que cada vez más personas demanden la presencia y el acompañamiento de una doula ya desde el embarazo.

Y es que, contar con este apoyo es todo un regalo para la embarazada o la madre reciente. Muchas futuras mamás tienen miedos concretos, o no demasiado definidos: algunas buscan un tipo de parto en particular y necesitan que alguien les recuerde con frecuencia que son capaces de conseguir aquello que desean. La doula está ahí para ayudarles a lograrlo.

¿Cómo ayudan en el parto?

Estudios científicos demuestran que el acompañamiento de la doula facilita el proceso del parto: las contracciones duelen menos y se soportan mejor y hay menos necesidad de intervenir y de tener que utilizar fórceps o hacer una cesárea.

Para conseguirlo, la doula anima a la madre, refuerza su confianza y la ayuda a escucharse a sí misma y a elegir la mejor opción en cada momento.

Además, con todo su conocimiento logra que el parto sea menos estresante para el padre: le permite relajarse, decidir hasta qué punto quiere estar presente y le ayuda a acompañar a la parturienta de la mejor manera.

¿Y en el posparto?

Se encarga de cuidar a la madre para que pueda dedicarse en cuerpo y alma a su bebé. En los días que siguen al parto, llega a casa para asegurarse de que todo va bien y hace lo necesario para que el mundo siga funcionando mientras la mamá se dedica a su pequeño.

A veces se convierte en el paño de lágrimas y escucha a la madre que atraviesa una tormenta hormonal y emocional importante, y se asegura de conseguir que duerma lo suficiente y se alimente como es debido.

Toda una infinidad de tareas de lo más variadas con un solo objetivo: que la madre no sienta en ningún momento que no es capaz de seguir adelante.

¿Cómo convertirse en una?

No existe titulación oficial para ser doula. La mayoría son madres o mujeres que desean ayudar a otras madres y que combinan su experiencia personal con la formación adquirida en la lactancia , el parto y la psicología perinatal en distintos cursos.

Su especialidad es el respeto a la fisiología del parto y el conocimiento de las necesidades emocionales de la maternidad.

¿Cuánto cuesta su atención?

El precio varía de una doula a otra y también de unas provincias a otras. Además, no todas las doulas dan los mismos servicios (las hay de embarazo, parto y posparto, de parto y de posparto). Algunas asociaciones, como Mares Doules, sí tienen un precio unitario por algunos servicios concretos, como el de posparto (300 euros con 14 horas de visita).

lunes, 20 de abril de 2009

El posparto invisible: el trabajo de las doulas después del nacimiento.

Artículo publicado en Proyecto Materna.


Del posparto no se habla. No hablan los médicos, ni las madres, ni siquiera los investigadores ni escritores… Por lo tanto, las mujeres tampoco hablan de ello. No saben que existe hasta que se encuentran sumergidas de lleno en él, y entonces es, casi siempre, demasiado tarde para reconocerlo, para ponerle nombre, para parapetarse o para plantarle cara.

En la preparación al parto, durante el embarazo o antes de él, nos hablan de lo que acontece durante el nacimiento propiamente dicho, pero poco se comenta de lo que pasa después, cuando la mujer vuelve a casa y se enfrenta con su vida que ya no es su vida. Quizás algo sobre lactancia, tal vez algo sobre el vínculo, pero nada sobre los cambios en las propias mujeres, en sus expectativas, en sus certezas, en sus deseos.

Yo creo que la cuestión está en que en este período entran en juego aspectos absolutamente personales, recónditos, a veces ni siquiera confesados a una misma: miedo, incertidumbre, perplejidad… cuestiones con las que no habíamos pensado enfrentarnos y ni ganas que tenemos.

El resultado es que el posparto es un período oculto, oscuro, casi inexistente a nivel consciente, a nivel de conversaciones. Sin embargo, es un tsunami que nos arrastra (tanto si es placentero como si no lo es). Las mujeres viven, vivimos el posparto como un momento intenso del que nadie había hablado, del que nadie había prevenido, con el que no habían, habíamos contado.

Así, las doulas que trabajamos el posparto de manera extensa nos encontramos con la dificultad de trabajar sobre algo no escrito, no dicho, no pensado, no imaginado. Pero es que además, hay que añadir la dificultad para hablar, escribir o pensar sobre ello, ya que cada mujer vivirá el posparto de una manera absolutamente personal. No hay un manual del buen (o el mal) posparto, no existen unas necesidades básicas de la mujer en posparto (quizás a grandes rasgos podamos hablar de la necesidad de compañía, de compartir con otras puérperas o madres y el respeto a los propios instintos, pero incluso habrá mujeres que no necesiten cubrir alguno de estas premisas), simplemente existen las necesidades personales de cada mujer durante el posparto. Ni siquiera un buen parto puede augurar un buen posparto, ni un mal parto un mal posparto. Y es que el posparto no depende del parto, el posparto depende de nuestra vida. De lo que somos y dejamos de ser, de lo que creemos y no creemos, de lo que conocemos de nosotras, de los que nos rodean, y a la vez, de todo lo que desconocemos.

Es un trabajo difícil e invisible, que no se sujeta a criterios, que no se puede explicar… Es la diferencia fundamental entre las doulas de parto y las de posparto: mientras que las primeras tienen un objetivo último que es ayudar a conseguir un parto lo más respetado posible (sea vaginal, cesárea, en casa o en el hospital), las doulas de posparto tenemos que estar abiertas a cualquier aspecto que la mujer nos plantee, en ocasiones aspectos que nosotras mismas no hemos vivido o que no hemos siquiera imaginado.

Entonces, ¿qué hacemos las doulas durante el posparto? No somos ginecólogas, ni médicos de cabecera, ni psicólogas ni pediatras (parece una obviedad pero es necesario recalcarlo, entre nosotras y con las madres cuando trabajamos con ellas). ¿Qué hacemos, pues? De todo y de nada… Principalmente escuchar, servir de canal a todas las sensaciones y emociones que van surgiendo, darles validez, reconocerlas y aceptarlas, sean cuales sean. No juzgamos, aceptamos, comprendemos, acompañamos y, si nos preguntan, contestamos con sinceridad.

miércoles, 8 de octubre de 2008

Las rabietas infantiles... o cómo comprender lo incomprensible

Artículo publicado en el nº 1 de la revista "CRIAR"

Todos hemos oído hablar de las rabietas. Hablamos de ellas con total normalidad, como algo completamente integrado en nuestro día a día, y los que somos padres nos preguntamos unos a otros con naturalidad “¿tu hijo ya ha empezado con las rabietas?” como cuando preguntamos si les han salido los dientes o si ya sabe ir en bicicleta.

Ahora bien… ¿qué es una rabieta? Rabieta viene de rabia… para mí una rabieta es una demostración explícita y explosiva (con rabia, con ira) de un malestar, de un desacuerdo, sea éste importante o no a ojos de quien contempla el cuadro. Y rabietas las tenemos todos, niños y adultos. Lo que ocurre es que a medida que nos vamos haciendo mayores vamos aprendiendo a canalizar la rabia y los enfados, vamos comprendiendo más nuestro entorno y el por qué a veces las cosas no son como esperamos, y sobre todo… aprendemos a no demostrar muchas de las cosas que sentimos porque parece ser que no está bien visto.

Pero ¿cuándo se produce una rabieta y por qué? Es una rabieta esa escena en una tienda de un niño gritándonos enfadado que quiere ese juguete, lo quiere, lo quiere y lo quiere; o el otro que se tira al suelo porque no quiere irse del parque; o la niña que da patadas al aire mientras grita “No te quiero”; o la que tira al suelo a manotazos un puzzle a medio montar. Pero también tiene una rabieta ese adulto que pega un puñetazo en la mesa mientras habla con el asesor técnico de su compañía telefónica, o el conductor que le grita y le da bocinazos al de delante porque no va más rápido. En realidad, se producen las rabietas fundamentalmente cuando nuestro enfado o nuestro malestar no encuentra una salida lógica. Cuando nos quedamos sin argumentos, cuando nuestra rabia es tan grande que sólo nos queda abrir la válvula de escape. En los adultos pasa menos porque, como ya he dicho, somos capaces de comprender mejor las cosas que van pasando a nuestro alrededor, de otorgarles una explicación y tenemos mayor capacidad de espera. Pero en los niños no ocurren estas cosas, y aun en el caso de que comprendan, de que entiendan que tienen que esperar, que hay que ir a casa porque hay que cenar, que se den cuenta de que el puzzle no tiene la culpa de que ellos no encuentren la pieza correcta, aun en esos casos, los niños no saben “aguantarse” la rabia. La rabieta es la expresión de sus sentimientos, de la frustración que están sintiendo en ese momento porque no pueden obtener aquello que desean… y es legítimo que lo expresen. No podemos pretender que, además de amoldarse a nuestras necesidades, ritmos y tiempos, además de intentar aprehender conceptos como el tiempo y la generosidad, se queden callados, tendremos que aceptar que lo único que les queda, en muchas ocasiones, es “el derecho al pataleo”, en su más gráfica acepción.

En general, coincido con Aletha Solter en que la mayor parte de las situaciones que provocan esas rabietas en nuestros hijos se pueden agrupar en tres tipos:

  • El niño tiene una necesidad básica (hambre, sed, sueño…) que o bien no estamos viendo o bien, aunque la veamos, no podemos satisfacer en este momento. Imaginemos a un niño de 3 años con hambre, en coche, camino a casa y en un atasco… aunque sepamos que tiene hambre y lo comprendamos, probablemente no podamos solucionar el problema; lo más habitual será una rabieta por parte del niño… ¿qué haremos? ¿reñirle por tener hambre? ¿reñirle porque llora? ¿gritarle?… nada de lo que hagamos le saciará el hambre).
  • El niño tiene información insuficiente o equivocada de la situación en la que nos encontramos. O bien pensaba que íbamos a quedarnos más rato en el parque, o no comprende por qué hoy, precisamente hoy, tenemos prisa en el súper con lo mucho que le gusta a él jugar en el carrito, o quizás él quería comprar cereales y nosotros sólo hemos entrado a por detergente. Pararnos a escuchar qué es lo que quiere o necesita (quizás sea cierto que se han acabado los cereales), así como explicarle con antelación que hoy vamos corriendo porque tenemos médico, o peluquería, o enseñarle un reloj y explicarle a qué hora dejaremos el parque puede ahorrarnos un mal rato a los dos.
  • El niño necesita descargar o liberar tensiones, miedos o frustraciones presentes o pasadas. Muchas veces los niños “aprovechan” cualquier mínimo detalle para entrar en una rabieta. Puede ser que estén enfadados o angustiados por cualquier otra cosa y la situación actual sólo sirva de detonante. Tal vez algo que ocurrió en la escuela, donde no se siente tan seguro como en casa, no sale hasta que está con nosotros, en confianza absoluta. En este caso, al igual que en los anteriores, cortar la expresión de rabia no va a hacer más que aumentar el malestar y dilatar en el tiempo la descarga.

Así, desde este punto de vista, no encuentro demasiadas situaciones “enrabietadas” que me parezcan dignas de reproche. Son, sencillamente, señales de alarma. Oportunidades. Para nosotros. Para intentar comprender qué nos está pidiendo nuestro hijo. Para saber si necesita algo de nosotros, tal vez algo material, pero quizás sólo una explicación para que el mundo tenga un poco más de sentido. Quizás, tal vez, sólo un poco más de tiempo con nosotros, o de tiempo a secas.

Así que, ante la pregunta de qué hacer cuando un niño tiene una rabieta, mi respuesta suele ser: nada. Es decir, comprender que es una demostración de lo que está sintiendo, y que por mucho que hagamos, no va a dejar de sentir. Podemos ignorarlo, reñirle, gritarle o castigarlo, y probablemente consigamos que no tenga rabietas, o que las tenga menos frecuentemente, o que las tenga menos vehementes, pero no conseguiremos que deje de sentirse mal por lo que está ocurriendo. Y conseguiremos, además, que se sienta culpable por sentirlo, cuando es absolutamente razonable que a veces se sienta disgustado. Así, ante un episodio como los que he descrito anteriormente, o cualquier otro similar, lo mejor que podemos hacer es esperar que pase, hablar con nuestro hijo si nos deja, decirle que entendemos que se siente mal por esta o aquélla razón, dar alternativas si existen, cogerle en brazos o sentarnos a su altura y aceptar el dolor que nos está mostrando. Al fin y al cabo, está siendo absolutamente sincero con nosotros, nos está confiando sus sentimientos y sus emociones, y no podemos hacer menos que aceptarlos. Ponernos de su parte, sufrir con ellos la frustración, ser realmente sus cómplices en un momento amargo será la mejor manera de que vayan comprendiendo el mundo, y lo harán con confianza plena en nosotros, que creceremos también si aprovechamos la oportunidad para profundizar en la comunicación con nuestros hijos.