jueves, 30 de mayo de 2013

Semana Mundial del Parto Respetado 2013

Texto escrito para Crianza Natural.
Esta semana celebramos la Semana Mundial por el Parto Respetado. Y me paro a pensar en el sentido de estas palabras... ¿tendrán el mismo significado para todas las personas que la celebramos? ¿buscaremos todas lo mismo cuando hablamos de Parto Respetado? ¿Qué es, para mí, un parto respetado?

Me doy cuenta de que a lo largo de los años yo misma he ido cambiando alrededor de este concepto. Hace años, cuando decía parto respetado quería decir parto natural. Más tarde empecé a darme cuenta de que "parto natural" era una expresión vacía, una expresión que nos confundía y aún nos confunde, que en muchas ocasiones se confunde natural con vaginal, por muy poco de respetado o por mucho de intervenido que tenga el parto.

Así que empecé a identificar parto respetado con parto fisiológico. Un parto sin intervenciones, un parto en el que nadie hiciese nada que la mujer no necesitase y en el que se dejase a la mujer en paz, con sus tiempos y sus ritmos. A la madre y al bebé. Y entonces me dí cuenta de que muchos partos dejan de ser respetuosos ahí mismo, en cuanto el bebé llega. Parece que el miedo y la prisa nos atenazan y el bebé ya no es digno de ser respetado.


Por eso ahora, para mí, un parto respetado es aquél en el que tanto la madre como el bebé son mirados como personas con plenos derechos. Las necesidades fisicas y emocionales de ambos, conocidas por quienes les atienden; sus cuerpos y sus sentimientos cuidados con mimo, sus tiempos, lentos o no, esperados y aceptados, sus miedos, sus voces, sus gritos y silencios, entendidos y atendidos. Un parto respetado es aquél en que los protagonistas son, precisamente, madre y bebé... la una pariendo, el otro naciendo... y todos los demás sólo figurantes.

domingo, 28 de abril de 2013

La Maternidad Acompañada

Ya está aquí... tanto tiempo esperando, tanto tiempo anhelándolo, y ya ha visto la luz.

Mi primer libro... escrito, como no podía ser de otra forma, a cuatro manos junto a Susana Prieto, amiga, compañera a lo largo ya de tanta vida que es imposible saber a veces qué pienso yo y qué piensa ella, qué escribo yo, qué escribe ella.

Hace años que rumiamos este libro... hace años que escribimos de a poco, párrafos cortos, párrafos largos... capítulos que se escribían y se desescribían solos... Y ahora ya es real. Ya existe. 

Y estoy agotada... agotada de felicidad, de recibir enhorabuenas... asustada ante las expectativas, sabiendo que está escrito con el corazón en la mano, desde la sinceridad más absoluta con lo que creemos, pensamos y sentimos, con lo que hacemos cada día. 

Tan sólo espero que os sea tan grato leerlo como para nosotras lo ha sido escribirlo.


miércoles, 3 de abril de 2013

Bienvenid@ al mundo de las Mujeres Bellota


Hoy he recibido por fin mi libro "Mujeres Bellota" de la mano de su autora, mi amiga Eva Alfonso

No sé cómo haceros llegar la magia, el cariño, la fuerza y la sensibilidad que este libro, con sus dibujos y sus textos, transmite... cómo cada detalle está cuidado al máximo... cuánto de Eva hay en cada página. 

Yo tengo ya mi libro y mi taza, desde hoy, mi taza preferida. Voy a disfrutar de uno y otra, puede que hasta a la vez.

Os invito a conocer el libro, a conocer a Eva, y a saborearlo todo. Os aseguro que será un placer.



viernes, 22 de marzo de 2013

Semana Mundial de la Doula



Dicen que hoy empieza la Semana Mundial de la Doula. Y yo, que me siento doula cada día, no sé muy bien qué hacer con esta celebración. Podría enumerar los muchísimos beneficios que supone, para una mujer que elige que una doula la acompañe, nuestra presencia. Podría enumerar estudios y artículos y asociaciones internacionales que nos avalan y nos dan soporte… o también dedicarme a desdecir a quienes nos critican y nos cuestionan… pero en realidad prefiero hablar de lo mucho que he aprendido y aprendo desarrollando esta profesión… 

He aprendido y aprendo sobre ciertos aspectos y procesos del cuerpo de las mujeres y, por eso, también aprendo a conocer mi cuerpo, a entender las cosas que le suceden y que me afectan, las cosas que mi cuerpo desea cuando yo no entiendo…

He aprendido y aprendo sobre las emociones que rodean la maternidad, y por ello, sobre las emociones que afectan a las mujeres a quienes acompaño, pero sobre todo, sobre  las emociones con las que yo me he enfrentado y me enfrento en mis maternidades, en mis embarazos y partos, en mis crianzas y puerperios, en mi vida de cada día.

He aprendido y aprendo sobre la importancia del instinto, de esa vocecita que te dice lo que es correcto y no lo es aun cuando no hay razones objetivas ni para lo uno ni para lo otro. Les hablo a las mujeres de lo importante que es darle espacio para que se manifieste, y lo liberador que resulta seguirlo. Y me aplico el cuento, aun cuando a veces mil consejos y tradiciones, familiares y sociales, me hacen dudar hasta de mí misma.

He aprendido y aprendo que las mujeres necesitamos a otras mujeres cerca. Que ser parte de una red de mujeres en la que sentirse a la vez acompañante y acompañada no es un lujo, sino una necesidad y una oportunidad para crecer, como madre, como mujer y como profesional.

En realidad, he obtenido y obtengo, de este trabajo, mucho más de lo que doy, muchísimo más de lo que entrego. Ha sido, y es, un regalo cada acompañamiento, cada parto, cada nacimiento, cada llanto de dolor o de alegría, cada momento pasado al lado de una mujer, de su bebé o de su familia...

He aprendido y aprendo que es un maravilloso trabajo este que me permite crecer tanto. 

Feliz Semana de la Doula…

miércoles, 27 de febrero de 2013

Me han dado un premio...



Me han dado un premio… La verdad es que no lo esperaba, pero también es verdad que me ha gustado… ¿para qué negarlo? Porque al fin y al cabo, escribo (poco, es verdad) para que me lean, para que a alguien le resuene lo que digo y pienso.


Así que, ante todo, mi agradecimiento a Mamá Golondrina, no sólo por el premio, sino por leerme y compartirme.

Y resulta que ahora tengo que dar premios yo. Y me va a ser difícil, porque hay mucho y bueno en la red, pero cuando quieres elegir nunca sabes por dónde empezar, y cuando te decides y eliges, siempre te das cuenta de que te has olvidado de alguien… Pero en fin… me toca elegir, así que empiezo. Todos los blogs que voy a mencionar son blogs escritos por mujeres que me enseñan cosas cada día. Mujeres, madres, profesionales y, sobre todo, todas ellas, amigas. Unas, amigas con las que hablo a diario; otras, amigas a las que veo cada cierto tiempo y nunca parece haber pasado el tiempo y algunas, amigas de esas que no ves jamás, pero que cuando ves, un abrazo hondo y profundo sustituye a las mil historias que nunca tendríamos el tiempo de contar para ponernos al día… A todas ellas, gracias por acompañarme y hacerme mejor persona cada día.

Jesusa Ricoy Olariaga: Jesusa es matriactivista. Todo lo demás que ella hace se podría englobar dentro de esa palabra. Bueno, todo menos el hecho de que es una gran amiga y compañera, con la que es fácil soñar y luego darles forma a los sueños.

Papá Conejo-Mamá Piojo: El blog de Claudia Pariente, amiga, compañera, periodista, escritora, doula… Dudo que no conozcáis este blog, pero si es así, ya estáis tardando.

Ibone Olza: El blog de Ibone es imperdible. ¿Por qué? Porque Ibone escribe con naturalidad y sin rodeos pero sin perder jamás un ápice de profesionalidad. Es médico psiquiatra, y dice verdades como puños. 

El bosque de Gulubú: Paula y yo somos amigas desde hace mucho… muchísimo. Antes de ser madres las dos ya teníamos mucho en común… después, cada vez más. Es una de esas mujeres mágicas a la que quisiera poder abrazar mucho más a menudo… pero por ahora no me queda más que seguir leyéndola y enterándome de cómo va su proyecto, su maravilloso proyecto, a través de este blog, su maravilloso blog.

Asociación Española de Doulas: La AED acaba de nacer. Y tengo el honor de haber trabajado en su fundación. Es un blog que está naciendo, pero creo tanto, tanto en este proyecto que desde aquí os animo a seguirnos.

El Parto Es Nuestro: No tengo palabras para agradecer a mis compañeras y amigas de asociación la fantástica tarea que hacen con este blog. Más allá del trabajo que cada día nos ocupa, mantener este espacio al día, con entradas siempre de actualidad, con sus cientos de comentarios, es impagable. Si quieres saber lo que tienes que saber sobre embarazo, parto y posparto, debes conocer este sitio.

La casita de Aroa: El blog de Anuska. Una mujer con una sensibilidad y humildad exquisitas. Una de esas personas que vale la pena conocer y, por supuesto, leer.

ConsultaLactancia: Patricia López-Izquierdo es una de las mujeres que más sabe sobre lactancia en este país. Leer lo que escribe, hacerle preguntas, consultarle dudas, es siempre mágico, siempre aprendes de ella algo que no sabías. De verdad, no dejéis de leer su blog.

Luna de Brigantia: Marta Bernárdez no es sólo mi amiga. Es MI matrona. La matrona que me acompañó en el nacimiento de mi tercer hijo. Para mí, una persona que es capaz de encontrar el equilibrio perfecto entre la confianza y la prudencia. Una persona de esas que vale la pena tener cerca.

A familia dos Tartarouchos: Un blog con unas fotos de alucine, pero sobre todo, con una familia alucinante delante y detrás de la cámara. 

Dolce Far Niente: La vida de Lady Vaga, la Diva que divaga. Desde luego, en estos nuestros temas estrella, el blog más ácido y divertido que me he echado a la cara. Para no perderse ni una entrada.

Naturgalicia: El blog de Verónica Galluscio Arnal. Un lugar increíble en el que encontrar múltiples hilitos de los que tirar para crecer como personas y madres.

Marsupina, mamá canguro: Sol es una de esas mujeres a las que, el día que abrace, no sé si voy a poder soltar. Tiene un blog precioso, pero sobre todo, es una mujer bella por dentro y por fuera, con las ideas muy claras sobre crianza respetuosa.

ALMA, Apoio á Lactación Materna: Alma es una asociación de apoyo a la lactancia materna de A Coruña. Lo llevan unas mujeres increíbles, con una formación impecable y una dedicación incansable. Desde luego, un lugar al que ir si te interesan la lactancia materna y la maternidad en general. 

De Cangrejos y Ermitaños: Marta es una valiente. Bueno, Marta y su familia son unos valientes. Leer su día a día quita complejos, da esperanzas y, sobre todo, sirve de ejemplo de cómo vivir la vida consciente y consecuentemente.

Y hasta aquí han llegado los premios. Me ha costado una semana elegir los blogs y hablar sobre ellos. Ahora os toca a vosotras, a las premiadas, seguir con esto si queréis. Ya sabéis… contar un poquito de vosotras y otorgar otros 15 premios. Casi ná…

lunes, 10 de diciembre de 2012

El nacimiento de Román



Unos días antes empezaron los miedos. Pero contra todo pronóstico, no fueron miedos a que algo fuese mal durante el parto, sino miedo a que cualquier cosa me impidiese parir tranquila en casa y nos hiciese ir al hospital. Empecé a tener síntomas fantasmas, dolores absurdos… miedo, miedo, miedo. Mi prueba esta vez no era el parto en sí, sino confiar en que llegaría a él. Yo sabía que una vez que el parto empezase nada iría mal… sólo me aterraba la idea de no llegar hasta allí. Y para acabar de pasar la prueba, en la semana 38+3 días, rompí aguas.


No lo esperaba. En absoluto. En mis partos anteriores la bolsa, o bien la habían roto durante el parto, o se había roto espontáneamente con la dilatación muy avanzada. Así que cuando a las 8,00 de la mañana del martes, me levanté con pérdidas de líquido no sabía si alegrarme por lo poco que quedaba o preocuparme porque, en eso sí se parecía al resto de mis partos, aún no había tenido ni una sola contracción que indicase que la dilatación había comenzado.


Era una fisura. Salía líquido de a poquitos. Llamé a Marta, mi matrona. Me dijo que intentaría venir a lo largo del día… pero a las 10 de la mañana estaba en casa.  Escuchamos a Román y todo estaba bien… ¿qué hacemos?... nada, esperar. Nos tomamos un té tranquilamente en la cocina, hablando de lo divino y lo humano… y al levantarme para despedirme, la rotura de la bolsa dejó de ser fisura para convertirse en rotura franca. Un río de líquido bajó entre mis piernas… y así me pasé las siguientes horas… sintiendo cómo el líquido salía y esperando a que apareciese alguna contracción.


Pero nada. Marta se había marchado. Habíamos quedado en que en 24 horas valoraríamos, pero mi cabeza iba a mil por hora. Y si no aparecen? Y si no me pongo de parto? Qué hago? Pasé todo el día ahí, anclada en el “y si”… y las contracciones no venían, ni una, ni floja, ni fuerte… nada…


Me acosté entre lágrimas, temiendo no ponerme de parto. Intelectualmente sabía que había más que 24 horas, y que podría contar con Marta si decidía esperar más… pero a la vez sabía que como mucho, muchísimo, emocionalmente no aguantaría más de 48. Así que me acosté pero no dormí. Intentaba captar cada mínimo movimiento. Sentir la más leve evidencia de una contracción… pero hasta pasadas las 12 de la noche no empecé a notar levísimas contracciones, muy espaciadas y muy flojas, pero por fin algo se movía, íbamos hacia alguna parte.


Las siguientes horas fueron así, sintiendo contracciones y sonriendo con cada una. Algunas eran un poquito más fuertes, lo que aún me hacía sonreír  más.  Por fin, entre las 4,30 y las 5,00 todo se volvió más intenso, más profundo, más doloroso y más concreto. Dí una vuelta por casa pero aún me volví a meter en cama. A las 5,30 decidí que aquello iba en serio… faltaba  poco. Llamé a Marta y a continuación al trabajo de Manu para que le avisasen de que estaba de parto. Y me senté a esperarles. No llamé a mis padres para que vinieran a buscar a los niños porque aún no sabía si el parto duraría mucho o no, pero un cuarto de hora después, cuando llegó Manu, me costaba aguantar las contracciones y les llamamos. 


No podía ponerme de pie, ni sentada… las contracciones eran muy fuertes, muy seguidas, y en realidad, casi no paraban… la sensación era más bien una sola contracción que bajaba y subía en intensidad, pero que nunca me abandonaba del todo. En 20 minutos mis padres estaban en casa y yo ya casi no podía hablar… seguía tumbada, era la única postura en la que me encontraba bien. ¿Y el parto vertical? Y las mamíferas y el canal de parto y la toda la teoría sobre la postura?? A la porra!! Sólo podía estar tumbada. Se fueron mis padres y llegó Marta. Todo muy sincronizado. Me encontró de pie… no recuerdo si intentando ir al baño o volviendo, pero lo cierto es que no me podía mover… si las contracciones acostada eran difíciles de llevar, de pie eran imposibles… era una sola contracción continua que no bajaba de intensidad.


Marta escuchó a Román y me dijo que estaba todo perfecto, lo único que lo escuchaba lejos y que no acababa de entender cómo estaba situado. Pero yo sólo escuchaba: “está bien”… el resto me daba igual.


Eran las 6,30… sólo había pasado una hora y media desde que todo se había desencadenado. Yo seguía tumbada… en un momento intenté sentarme en un banquito pequeño pero otra vez casi me desmayo del dolor. Ahora que todo está donde debe estar, llamad a Patri. Patri, mi amiga y una de las madrinas de Román. Quería que estuviese con nosotros. Cuando llegó, creo que ya sobre las 7,30, yo ya estaba empujando.


Román nació diez minutos antes de las 8 de la mañana. Sin líquido amniótico y, sin que nadie se diese cuenta, en posterior. Por eso costaba escucharle bien. Por eso dolió tantísimo, por eso fue tan intenso. Marta dice que fue una suerte no haberme hecho un tacto, porque así ni ella misma supo cómo venía y nadie supuso un parto más complicado o más largo sólo por cómo estaba colocado.


 Cuando salió, nadie más que yo lo tocó. Lo cogí en brazos y lo puse sobre mi pecho. Me quité la camiseta que llevaba y esperamos a que dejase de latir el cordón. Salió la placenta pero el cordón siguió latiendo… casi media hora después se pudo pinzar. Lloramos todos. Marta, Manu, Patri, Román y yo. Y como los partos y las lágrimas de alegría dan hambre, una hora y media después estábamos todos en la cocina comiendo croissants y tomando café con leche.


Violeta y Lucas volvieron a mediodía. Mis padres se quedaron a comer. Comida rica y helado. Un día de fiesta… lo que debe ser un nacimiento.


Pienso mucho en cómo habrían sido las cosas de haber optado por un parto hospitalario. 24 horas de bolsa rota. Estreptococo desconocido. Bebé en posterior. ¿Inducción? Casi seguro. ¿Fórceps? ¿Ventosa? Más que probable… con su episiotomía y sus puntos correspondientes. ¿Antibiótico para mí? Sin duda. ¿Y para Román? También… lo que hubiese implicado además una separación de una semana, él ingresado en neonatos y yo peleándome para entrar, para cogerle, para alimentarle, para todo. Pienso mucho en cómo se habría torcido todo, en como un día de fiesta podría haber acabado con una semana en la casa del terror. Así que sólo puedo dar gracias por este nacimiento… gracias a Marta por habernos regalado su presencia tanto a Román como a mí, tanto a mis dudas como a mis miedos… gracias a Patri por compartir este momento, por haber madrugado para estar, sólo estar, en el nacimiento de su ahijado… gracias a Manu, por su templanza siempre, por su saber estar seguro y confiado. Y gracias también a mis padres, por comerse sus miedos y confiar en mí, por haber pasado todo el embarazo y el parto sin tener claro que esta fuese una buena opción para ellos, pero callando y aceptando que era la mejor opción para nosotros. Gracias a Violeta y a Lucas, que me trajeron de la mano hasta este parto, y le regalaron, sin saberlo, este nacimiento a su hermano. Y gracias a todas las mujeres que me han enseñado el camino y han ido quitando piedras y ramas viejas para hacérmelo más fácil… 


A todos, de corazón, gracias… mías y de Román.

martes, 1 de mayo de 2012

Baby Boom: Lo que hay que ver.

Y no es ésta una exclamación con las manos a la cabeza. No. Es un imperativo. Me refiero a lo que habría que ver y que brilla por su ausencia en el programa.
Porque, como he repetido hasta la saciedad desde que se emitió el programa, el problema no es que se vea... sino que no se vea. Y no me refiero a que se vean o no los programas ya grabados... sino a que se vea o no se vea lo que hay que ver.
Me explico.

No se vé respeto por la mujer, en cuanto mujer y en cuanto parturienta por ningún lado. Se ve maltrato explícito, verbal, físico y psicológico.

No se ven las recomendaciones de la OMS en la actuación de los profesionales y, por si alguien no lo sabe o no lo recuerda, datan de 1986 (26 añitos de nada).

Ah!! Vale... que las recomendaciones de la OMS son para los pobres de África y Sudamérica... perdón, entonces, porque tampoco se ven las recomendaciones que el Ministerio de Sanidad de nuestro país recoge en la Estrategia para la Atención al Parto Normal, publicada en 2007 (5 años va a hacer).

No se ven profesionales formados y respetuosos. Lo siento, pero si no lo digo, reviento. Puede que los profesionales que aparecen en esta primera entrega del programa no tengan mala fé, no lo dudo, pero la buena fé no llega para ser profesional. No es algo que compute en los currículums... No dejaría que me operase del corazón un señor que trabaja según la evidencia de hace casi 30 años pero eso sí, con muy buena fé... No señor. Ni dejaría que a mis hijos los atendiese un pediatra que no conoce los protocolos de atención para una determinada enfermedad, pero no los conoce y no es por mala fé... La buena fé se pierde cuando uno se mofa de sus pacientes, tanto si están presentes como no, la buena fé se pierde cuando uno no se forma y se recicla, cuando no es capaz de reconcer las formas de violencia que, como parte del sistema, está ejerciendo.

Y hasta ahora he hablado de profesionales sanitarios... Pero tampoco se vé buen hacer profesional en lado de atrás de la cámara. Porque los periodistas, editores, directores, etc... del programa, se supone profesionales entrenados para ver más allá de la letra y la imagen explícita, profesionales que se supone se tienen que documentar para poder realizar su trabajo lo mejor posible... tampoco ven nada. No ven maltrato... no conocen lo que dice la normativa... no buscan... no profundizan... llaman cobardes a mujeres infantilizadas y ridiculizadas durante el momento más importante de sus vidas... He visto programas del corazón mejor documentados.

Y por favor. Que nadie me diga que la culpa es del sistema en el que estamos metidos. Tanto el sistema sanitario, como el social, familiar, profesional en el que nos queramos sentir representados, o del que nos queramos desentender, da igual, todos y cada uno de esos sistemas están formados por personas... por personas que, salvo honrosas excepciones, no nos muestran lo que nos gustaría encontrar en nuestras maternidades, sencillamente porque no ven lo que hay que ver.